sábado, 27 de agosto de 2016

CONFIANZA, un pilar del desempoderamiento

Como nos dice Agustín GARCIA CALVO, el Estado y el Mercado dominantes nos dan su Seguridad y nos ofrecen su Futuro (donde nos hacen caer en la conduit) cuando aceptamos al Hombre: ese que pisó la Luna, ese que se crea con la Sociedad del Bienestar y que pertenece al dominio de los Señores y de la Cultura, y que luego se fue democratizando con la Mujer y la Infancia; esa misma Seguridad que nos promete el Desarrollo, siempre que nos dejemos conducir hacia el Futuro (construyéndonos una identidad con unos contenidos que pueden ser institucionales, alternativos, masivos...). Lo que nos provoca una merma en nuestra confianza, que si se acentúa puede llegar a lo que nos plantea Niklas LUHMANN (2005:5): “una completa ausencia de confianza le impediría incluso levantarse en la mañana. Sería víctima de un sentido vago de miedo y de temores paralizantes”; es la cara oculta de la Seguridad.

La Seguridad del Poder, del Hombre, de la Mujer, de la Infancia frente a la confianza de la gente (como pilar del desempoderamiento). La confianza es tanto del pensar, del sentir, como del hacer y se trata de una decisión: el tener una apertura con la que poder empezar a construir colectivamente. La confianza depende de esa apertura que nos facilite un aprendizaje que posibilite el depender del otr@, en pugna con una sociedad que nos empuja a la competencia; así nos lo cuenta Ivan ILLICH (2006:387-388):
“Sin embargo, la transición del presente estado de cosas a un modo de producción convivencial amenazará a mucha gente, incluso en sus posibilidades de sobrevivir. En opinión del hombre industrializado, los primeros en sufrir y morir, a consecuencia de los límites impuestos a la industria, serían los pobres. (…) La transición pues a una sociedad convivencial irá acompañada de extremos sufrimientos: hambre para algunos, pánico para otros. (...) Exige una renuncia general a la sobrepoblación, a la sobreabundancia y al superpoder, ya se trate de individuos o de grupos. Esto redunda en renunciar a la ilusión que sustituye la preocupación por lo prójimo, es decir del más próximo, por la insoportable pretensión de organizar la vida en las antípodas. Esto implica renunciar al poder, en servicio tanto de los demás como de sí mismo. La supervivencia dentro de la equidad no será producto de una clase de los burócratas, ni efecto de un cálculo de los tecnócratas. Será resultado del idealismo de los humildes. La convivencialidad no tiene precio, pero se debe saber muy bien lo que costará desprenderse del modelo actual. El hombre reencontrará la alegría de la sobriedad y de la austeridad, reaprendiendo a depender del otro, en vez de convertirse en esclavo de la energía y de la burocracia todopoderosa”.

Confías en las demás personas aportando tus habilidades para un bien común, igual que las demás hacen contigo, creándose así las identificaciones, tanto individuales como grupales y colectivas, que surgen del estar. Y es algo que va creciendo en cuanto se va desarrollando, es algo que genera el clima necesario para que el resto de pilares puedan desenvolverse con más facilidad. Pensamos que la confianza potencia una serie de competencias que son las que facilitan ese clima necesario (para desenvolverse más fácilmente en la complejidad), convenimos así; reinterpretando a Gérard MARANDON (2003:78): “[La confianza se define por] la capacidad de componer con esta complejidad (…). Entre las competencias psicosociales de base que [potencia la confianza] nos quedaremos con las siguientes:
  • la capacidad de reducir la ansiedad y la incertidumbre (Gudykunst, 1993; 1995; 1996);
  • la vigilancia mental –mindfulness– (Hanh, 1976; Langer, 1989) o “la aptitud de gestionar cognitivamente sus afectos” que Gudykunst (1993; 1995) considera como condición psicológica común de la reducción de la ansiedad y la incertidumbre;
  • aptitud para iniciar y gestionar las relaciones (Cui & Van den Berg, 1991; Hammer et al., 1978);
  • el acento sobre la relación en contraposición con la tarea (Ruben, 1976);
  • la creatividad (Dodd, 1995, 233)”.

La confianza es alógica, rompe la causalidad lineal y por tanto entorpece la conduit, también está vinculada a un tipo de ética cotidiana basada en la importancia del cara a cara de las relaciones... La confianza sólo depende del grupo, refuerza la sensación de pertenencia y estaría en la línea de que estos movimientos (los que se invisibilizan para transformar la sociedad) tienden a autonutrirse. Y así lo plantea también Edgar MORIN (2011:283): “Pero todo ha empezado a transformarse ya sin que nos hayamos dado cuenta. Hay millones de iniciativas que florecen en todas partes del mundo. Es cierto que, a menudo, son ignoradas, pero cada una, en su vía, aporta confianza y conciencia”.

La confianza permite que la crítica sea más fluida, el poder decir en cada momento lo que pensamos/sentimos/hacemos, evitando separarlos, además permite construir colectivamente los satisfactores adecuados a nuestras necesidades. Potencia vínculos y riega cultivos sociales generando nuevas situaciones que posibilitan la esperanza de lo imposible.

Gérard MARANDON (2003:90-91): “La confianza, ya lo hemos visto, es necesaria en los intercambios cotidianos, (...) pero es primordial en las situaciones interculturales [o multiculturales], debido a su complejidad (…).

Por lo que respecta a las propiedades de la confianza, ésta es, en primer lugar, un recurso moral neguentrópico (Powell, 1996:52). Como dice Hirschman (citado por Lewicki & Bunker, 1996:126), “la confianza es un recurso extraño, un recurso que aumenta con el uso en vez de disminuir”. Por otro lado, la confianza es un recurso autogenerativo (Creed & Miles, 1996:18) y progresivamente acumulativo que “se establece lentamente y de manera continua, a medida que crecen los niveles de la fuerza relacional” (Burt & Knez, 1996:83). En efecto, lo propio de la confianza sin ser escogida ni establecida definitivamente, se desarrolla “a través de las transacciones y mientras se desarrollan las relaciones interpersonales” (Creed & Miles, 1996:23; Powell, 1996:63). Finalmente, los estudios que comparan los procesos relativos a la confianza y la desconfianza demuestran que la confianza puede o bien degradarse o pararse de una manera brusca (Lewicki & Bunker, 1996:126). En cambio, no podríamos decir lo mismo de la desconfianza, que por naturaleza es más dramáticamente “catastrófica” (Tyler & Kramer, 1996:7), en el sentido que puede aumentar bruscamente, en el caso de relaciones particularmente débiles (Burt & Knez, 1996: 83).

Se pueden distinguir tres etapas en la elaboración de la confianza (Lewicki & Bunker, 1996:119-124; Sheppard & Tuchinsky, 1996:144-145). La confianza basada en el cálculo y la disuasión, en primer lugar, remite a una concepción pragmática de los intercambios humanos. En esta primera etapa, la confianza se da a alguien en función de las sanciones potenciales directas o indirectas (reputación), más que recompensas negociadas.

La segunda etapa, la de la confianza basada en el conocimiento, consiste en recabar información sobre el otro a fin de conocerlo suficientemente bien para poder anticiparse a sus comportamientos y hacer predicciones sobre su fiabilidad. Estas informaciones se recogen para terceras personas, pero también directamente para el mismo interesado. A medida que las interacciones se repiten para mejorar la comprensión del otro, la relación pasa a ser cada vez más estrecha y la confianza aumenta.

Finalmente, la tercera etapa en la elaboración de la confianza está basada en la identificación con los deseos y las intenciones del otro, de manera que se desarrolla una comprensión mutua entre las partes presenciales. En esta fase, el grado de confianza es tal que cada uno puede contar incondicionalmente con el otro y encomendarlo para defender sus intereses o endosar responsabilidades que le incumben, sin estimar necesario controlarlo (…).

Esta confianza mutua tiene dos componentes (Kipnis, 1996:40): la confianza acordada y la confianza recibida. (...) Es verdaderamente una empresa con riesgos compartidos. La confianza mutua, que incluye, sobrepasándolas, las dos primeras fases –cálculo e información sobre el otro– es el grado más elaborado de la confianza y constituye el fundamento de la cooperación (Mishra, 1996:265), es decir, relaciones interdependientes que giran hacia los objetivos y los intereses comunes. Existe, de hecho, una estrecha relación entre confianza mutua y cooperación, sea horizontal (entre iguales) o vertical (como en la delegación de poderes [Lunacek, 1994])”.

El hecho de que las propuestas, acciones, sentimientos, etc… vayan a ser respetadas inunda de confianza el trabajo y la vida. Por supuesto, todo esto no sería posible sin que existiera la cercanía o proximidad entre tod@s. Con ella además aprendemos a romper con las ideas preconcebidas que tenemos de los otr@s.

Una técnica que aparece cuando se da la confianza es la transferencia. Puede ser una apropiación individual o grupal; pero que no atiende a intereses particulares (incorpora “cosas” a otro trabajo colectivo, haciendo trascender lo cotidiano), ni tiene afán ejemplarizante (se transfiere con los sentidos de la sensibilidad, la oportunidad y la creatividad; para desarrollar algún trabajo concreto o desbloquear la seguridad de lo posible), ni entra en el juego del empoderamiento. La sistematización final no puede confundirse con la transferencia porque empodera al expone algo cerrado y ejemplarizante, mientras que la transferencia desempodera porque expone algo abierto que ha servido en otro lugar y/o momento; pero que hay que reelaborar para que sirva en éste, repensándolo/resintiéndolo/rehaciéndolo desde la autonomía.

Aplicando los 13 sentidos hemos percibido por un lado lo mismo que nos plantea  Iván ILLICH (2006:425): “Los hombres disponen de la capacidad innata de cuidarse, reconfortarse, desplazarse, adquirir conocimientos, construir sus moradas y enterrar a sus muertos. Cada uno de estos poderes responde a una necesidad. Los medios para satisfacer estas necesidades no faltan: mientras los hombres sigan dependiendo de lo que puedan hacer por y para sí mismos, el recurso a los profesionales será marginal. Estas actividades tienen un valor de uso y no han sido afectadas por el valor de cambio. Su ejercicio no se considera un trabajo”. Pero al mismo tiempo percibimos que es lo que ocurre cuando se rompe esta capacidad innata mediante la desconfianza: nos conduce a la dependencia técnica facilitando el separar pensar/sentir/hacer:

  • Cuando separamos el Pensar del sentir y el hacer, estamos en la concienciación, información, asesoramiento, cuestionamiento, crítica…; siempre de forma vertical y desde la seguridad del Conocimiento (desde el vanguardismo). Al unir Pensar+Hacer se cae en la tecnocracia y en el programar sin tener en cuenta la situación en la que se encuentra la gente, perdemos la implicación, la perspectiva del ahora...

  • Cuando nos situamos en el Sentir sin pensar ni hacer, entramos en el asistencialismo o en un bloqueo, no sabemos lo que está pasando y comenzamos a vivir una situación de agobio y/o euforia, ambas paralizantes a la hora de trabajar la transformación social. Al unir Sentir+Pensar (dejando a un lado el hacer), no sabemos qué es lo que pasa, si sirve lo que hacemos o si esto tiene sentido a medio/largo plazo.

  • Cuando separamos el Hacer del sentir y del pensar, pasamos como una apisonadora por encima de la gente (cayendo en el puro activismo)  y cuando terminamos el camino, al volver la vista atrás se ve la senda que no se ha de volver a pisar adoquinada de cadáveres, de gente que no quisimos escuchar o sentir.  Al unir Sentir+Hacer (dejando a un lado el pensar), no sabemos qué pasa más allá de lo puntual, del momento del hacer, y nos cuestionamos por qué la gente no se une a nosotr@s, y acude a nuestras acciones, a pesar de todo lo que hemos hecho por ell@s.

  • Separando el Pensar del Sentir y del Hacer es difícil aprender, porque sujetamos a cada persona a la conduit (simplificamos la complejidad sujetando al personal docente e investigador al pensar, a la gente la fijamos al hacer y a los marginados al sentir). Sin embargo, cuando lo unimos comienzan a abrirse las posibilidades desde el aprendizaje colectivo. Para construir espacios y tiempos autogestionados y desempoderados es importante deconstruir y desaprender al mismo tiempo que construimos y aprendemos colectivamente, potenciando muchas de las capacidades, sentidos, saberes, etc… que estaban dormidos o sin autoestima.

Dicho de otra manera y en palabras Edgar MORIN (2011:283): “Las reformas son interdependientes. La reforma de vida, la moral, la de pensamiento, la de la educación, la de civilización y la política están interconectadas y, por eso, sus progresos les permitirían dinamizarse mutuamente”. O como lo diríamos nosotr@s: el sentir, el hacer y el pensar son interdependientes y es cuando se produce esa interdependencia; cuando se abre la posibilidad de dinamizar la transformación social. 

lunes, 4 de julio de 2016

Desempoderamiento científico. Ainhoa Ezeiza y Javier Encina

Cuando se escriben proyectos de investigación, si se pretende “hacer Ciencia”, hay que delimitar los objetivos, la justificación, el marco teórico, las interrogantes de la investigación y los procedimientos metodológicos antes de comenzar el proceso de investigación, y a partir de ahí, definir las variables y controlar y sistematizar el proceso, con el fin de generalizar los hallazgos, asegurar su validez. Apoyándose en sus mecanismos de control, el Conocimiento Científico se sitúa por encima del resto de conocimientos y saberes humanos; los Conocimientos Científicos solo pueden ser debatidos y rebatidos con otros proyectos de investigación similares, que dejan fuera de la construcción de conocimientos a toda la gente que no sea reconocida como componentes de esos grupos de investigación y que queda relegada a estudiar y repetir repetitivamente los resultados de esas investigaciones y elaboraciones del Conocimiento. 


 La estandarización de los procedimientos científicos y su comunicación busca la perfección, el orden en el caos y el control de la producción científica. Todo lo que no cabe en los protocolos establecidos no entra en el mundo del Conocimiento, y lo que entra, al ser perfecto, significa que es una simplificación de la realidad, que es compleja, incompleta y difícilmente predecible. Esa búsqueda de la perfección genera un conocimiento fragmentado, porque solo cuando se fragmenta se puede estudiar con herramientas de investigación estandarizadas (o estandarizables). Todo ello provoca que los resultados sean incuestionables, en el sentido de que están tan fragmentados, que solo aquellas personas reconocidas en el mundo científico como prestigiosas —con sus propias formas de medir ese prestigio (número de publicaciones, capacidad de hacerse con recursos financieros, materiales y humanos, etc.)— en ese pequeño fragmento del conocimiento pueden afirmar, desmentir o modificar los principios de ese campo tan reducido y reduccionista. Como plantea Pierre BOURDIEU (2000:99), “el universo universitario tiene la particularidad de que hoy, en nuestras sociedades, sus veredictos están seguramente entre los veredictos sociales más poderosos. Aquel que otorga un título académico otorga una patente de inteligencia (siendo uno de los privilegios de los titulares, poder además tomar distancia respecto del título)”. 

(...) Todo esto genera una forma de hacer ciencia dependiente del Estado y del Mercado, de sus formas de contratación y financiación, y controlada por una estructura jerárquica social muy verticalizada que obliga a dedicar prácticamente todo el tiempo de trabajo a hacer lo que hay que hacer para ascender. Esta dependencia hacia el Estado y el Mercado no es porque la Universidad no esté funcionando adecuadamente, sino porque es así como se espera que funcione, para seguir el ideal de Orden y Progreso y seguir alimentando el status quo. Decía Agustín GARCÍA CALVO (1990:18) que “se exalta y se promueve a todo pasto la Investigación, la formación de Equipos de Investigación, el desarrollo de Planes de Investigación; se premian con dinero y con futuro las investigaciones en marcha y las concluidas; y casi da lo mismo el objeto de investigación que se proponga [...]. [El resultado es] una balumba de Tesis Doctorales no promovidas por interés alguno en el asunto, sino por la promoción de la Persona; son las carretadas de artículos y libros y comunicaciones a congresos que no tienen más utilidad que la que al autor le presten para la formación del curriculum vitae respectivo, etc. Pueden ser los productos de esa Investigación de dos tipos [...]: o sumisos o superfluos; pero de ambos modos serviciales al Estado y Capital que los promueven”. O, expresado de otra manera por el Subcomandante Insurgente MARCOS (2016:186), “se trata de homogeneizar, de volver a todos iguales y de hegemonizar una propuesta de vida. Es la vida global. Su mayor diversión debe ser la informática, su valor como ser humano debe ser el número de tarjetas de crédito, su capacidad de compra, su capacidad productiva. El caso de los académicos es muy claro. Ya no vale quién tiene más conocimiento o quién es más sabio; ahora vale quién produce más investigaciones y en este sentido se deciden sus sueldos, sus prestaciones, su lugar en la universidad. Esto tiene mucho que ver con el modelo estadounidense”.


 (...) ¿Cómo desarrollar investigaciones que tengan el desempoderamiento científico como base? En lugar de plantearnos desde la Ciencia qué es lo que hay que investigar y utilizar a la gente para nuestras investigaciones, creemos que la forma ética de investigar es partir de trabajar con y desde la gente, en lo que venimos llamando ilusionismo social: es una forma de hacer que se basa en la dimensión dialéctica, tiene como punto de partida las metodologías participativas (especialmente la IAP) y se desarrolla en el trabajo con las culturas populares. Como eje central tiene la dinamización y generación de mediaciones sociales deseadas en los espacios y tiempos cotidianos; para ello hay que trabajar con y desde la gente, moviéndonos desde la seguridad de lo posible hacia la esperanza de lo imposible, mediante la autogestión de la vida cotidiana. Sin poder diferenciar el pensar y el sentir, la acción y el conocimiento, el reconocimiento  y el aprendizaje de todos los saberes. 

martes, 28 de junio de 2016

EL CUERPO EN RELACIÓN: DESEMPODERAMIENTO, ILUSIONISMO SOCIAL Y CULTURAS POPULARES. Javier Encina y Ainhoa Ezeiza

Acabamos de terminar nuestro artículo justo en el Día Internacional de la Libertad Sexual... Este artículo es parte de un libro que se titula SIN PODER. Construyendo colectivamente la autogestión de la vida cotidiana y que está coordinado por Javier ENCINA y Ainhoa EZEIZA.

Hemos querido hacer una propuesta para salir del laberinto del género/sexo/sexualidad, os dejamos aquí algunos fragmentos y el enlace para la descarga por si os animáis a leerlo completo.

Carteles en Magisterio de Donostia

Para no perdernos en este laberinto, hemos ido haciendo un recorrido que nos ha ido abriendo hacia un horizonte sin caminos, al que hemos llegado no mediante el pensamiento, ni la frivolidad de saltarnos el sufrimiento de la vida, ni tampoco sus alegrías, sino a través de haceres, pensares y sentires que vamos encontrándonos al poner en relación nuestros cuerpos. Hemos partido de una visión descentrada desde la propiedad: la posesión, apropiación y objetización de la gente (‘Mi cuerpo NO es mío’) para repasar las diversas aportaciones sobre género/sexo/sexualidad que nos ayudan a comprender el laberinto en el que el Poder nos conduce y nos provoca para dejarnos conducir -conduit- (‘Saliendo del laberinto del género, sexo y sexualidad: Introducción’). Y en el andar comprendiéndolo, entrar con una serie de cuestiones con las que poder reflexionar sobre pensares/haceres/sentires que nos faciliten/dinamicen los procesos de encontrarnos con otros cuerpos, rompiendo así el sentido de la Propiedad (‘Saliendo del laberinto del género, sexo y sexualidad: Cuestiones a trabajar pensar/sentir/hacer al ir relacionándonos con otros cuerpos’).

Nunca quise ser dueña ni opresora (...)
libre siempre te dejé libre
si lo más que amo es la libertad
para qué quererte encerrado
si jamás para mí fuiste una propiedad”
Aceituna sin hueso

Trabajar desde los cuerpos en relación viene determinado por los espacios y los tiempos y sus significaciones, por las formas de encontrarnos en estos espacios y tiempos, lo que no tiene nada que ver con forzar dichos encuentros o convocar para que la gente venga, recurriendo a divisiones artificiales (hombres/mujeres/homosexuales/bisexuales/trans...). Debemos defender las formas cotidianas de relacionarnos frente a los discursos institucionales que plantean que toda participación ha de pasar por la constitución de grupos formales, llámese asociaciones de mujeres, llámese paridad en los cargos políticos, o como quiera llamarse. Mucha gente considera que en lo cotidiano no se puede trabajar el género, porque no es explícito, porque no hay discriminación positiva, ni siquiera el mainstreaming. Pero lo cierto es que de esta manera se dinamizan los encuentros para provocar procesos de ayuda mutua, nuevas relaciones, nuevas conversaciones, y también poner en valor antiguas relaciones, antiguas conversaciones que pueden seguir sirviendo en la actualidad.

Si queremos trabajar nuestros cuerpos en relación, no podemos separarlo del desempoderamiento comunitario, educativo, lingüístico, sanitario... ni del ilusionismo social. Si en todos estos ámbitos el diagnóstico de la sociedad por parte de la mayoría de l@s expert@s es que el problema está en las relaciones de Poder, no podemos solucionarlo con más Poder, aunque estos nuevos poderes sean micro (empoderando al colectivo de mujeres, empoderando al colectivo LGTB, empoderando al colectivo gitano, empoderando al colectivo de indigentes...). Todo nos lleva a que la forma de trabajar para salir de todos estos laberintos es el desempoderamiento, que en este caso significa que las estructuras de poder no destruyan la diversidad social y que esta diversidad, desde esa nueva posición, funcione con sus propios ritmos, con sus propias conexiones, ayuda mutua, etc. Esto ya lo hemos vivido en Pedrera, en Las Cabezas de San Juan, en Palomares del Río, en Olivares (Sevilla), en Donostia (Euskadi), y en México. Quizá quienes lo cuentan con más claridad son l@s zapatistas, que muestran que sin un trabajo específico de Mujer, con la horizontalización y el trabajo colectivo, desaparece el manido ‘techo de cristal’ que solamente se puede sostener con estructuras de poder. Por eso, jugar al Poder (que no es lo mismo que hacer una labor de portavocía y/o dinamizadora de los cultivos sociales de una localidad) es jugar a la opresión, a la discriminación y a la destrucción, por muy bondadosas que sean las personas que ejercen ese poder.

“Quienes más han avanzado en los colectivos de producción y comercio, son las compañeras. Hace unos años, fruto del trabajo colectivo de la comandancia, comités e insurgent@s, (sí, también nosotr@s trabajamos para producir y conseguir paga) se destinó una cantidad a cada municipio autónomo para que las compañeras bases de apoyo lo trabajaran en colectivo en lo que decidieran ellas.

Y resulta que salieron mejor administradoras que los hombres, porque en un municipio las compañeras no solo levantaron un colectivo de ganado con éxito, ahora está tan avanzado que ya están dando ‘al partir’ sus vacas a otros pueblos con colectivos de mujeres (‘al partir’ le dicen l@s zapatistas cuando lo obtenido se ‘parte’ a la mitad y esa mitad se le da a otra ‘parte’).

.- Igual ha ocurrido con las cooperativas de abarrotes: ya están dando préstamo a otros colectivos de región o pueblos y hasta a compañeras individuales.

(...) las mujeres zapatistas están avanzando más que los hombres. O sea que no se está avanzando parejo. Cada vez queda menos de aquel tiempo en que el hombre era el único que aportaba la paga para la casa. Ahora en algunas zonas los colectivos de mujeres le dan trabajo a los hombres” EZLN (2016).

¿Hasta dónde es posible en las culturas populares la libertad de los cuerpos y de las personas?, ¿Hacia dónde queremos caminar? Las culturas populares nos dan tregua con algunas resistencias... mientras la institucional y la de masas se dirigen hacia el otro extremo. En la perspectiva de Carlos Marx, la propiedad privada es la principal fuente de poder social. Entonces, hablar de procesos de autogestión colectiva de la vida cotidiana con las culturas populares desde la base de la libertad es construir procesos de desempoderamiento a todos los niveles. En las culturas populares encontramos formas de resistencia a través de los cuerpos frente a la propiedad y en defensa de la libertad colectiva (ej: yamakasi, deporte sin consumir, lazos de solidaridad secretamente compartidos…).


Los cuerpos en movimiento, de Lou Ros

La apelación al nosotr@s es la que intenta ser eliminada por la sociedad de consumo mediante la simplificación, la manipulación y la personalización, buscando la identificación de los individuos con los modelos de la cultura de masas donde el nosotr@s (construido colectivamente) pasa a ser un yo socializado (utilizando la familia como catalizador), o sea un individuo que al mismo tiempo que se siente único se reconoce (a través del consumo) como miembro de los no excluid@s socialmente. Es por eliminar este nosotr@s por lo que la tecnocracia abandona el discurso ideológico, y abandera el ideal científico-técnico que promete como horizonte la liberación del individuo; arropado por la cultura de masas que hace trascender lo cotidiano de forma desestructurada y vertical. Frente a esto, cuando lo cotidiano trasciende a través de sus propios cultivos sociales, y su forma de apropiación es horizontal, nos encontramos con las culturas populares y sus formas ambivalentes y descentradas de construcciones alternativas.


“Cuando dos cuerpos se buscan,
se hace la carne, utopía,
cuando dos cuerpos se encuentran,
se hace la carne, alegría,

Cuando dos cuerpos se abrazan,
se hace la carne, anarquía,
Cuando dos cuerpos se duermen,
se hace la carne, vigía...

Créeme, créeme, créeme...
aunque el amor sea un espejo
y la pasión, flor de un día”

Cuando dos cuerpos
Luis Eduardo Aute. Alas y Balas, 2003


Para descargar el artículo completo:
http://ilusionismosocial.org/pluginfile.php/1275/mod_resource/content/1/El%20cuerpo%20en%20relacion_Javier%20ENCINA%20y%20Ainhoa%20EZEIZA.pdf

martes, 14 de junio de 2016

El Desempoderamiento Comunitario, Sevilla 19 y 20 de septiembre #ISM16

Estas jornadas son las primeras que se van a realizar en el mundo sobre este tema. También son las primeras que forman parte del proyecto de formacción Seminario de Ilusionistas Sociales - Ilusionista Sozialen Mintegia (ISM) en su formato jornadas. Constarán de dos sesiones en las que desarrollaremos esta nueva propuesta para trabajar con y desde la gente en sus propios espacios cotidianos.

  • Lunes 19 de septiembre: Balbuceos sobre desempoderamiento comunitario
  • Martes 20 de septiembre: Necesidades y satisfactores

A las sesiones presenciales se podrá asistir de forma independiente. Son gratuitas.

La inscripción es solo obligatoria en caso de querer solicitar un certificado de participación.



FECHA: 19 y 20 de septiembre de 2016

LUGAR: Asociación Avv Andalucía, Bda. San Diego, Local 51, Sevilla

HORA: De 17:00 a 21:00

ORGANIZAN: UNILCO-espacio nómada Sevilla y Colectivo de Ilusionistas Sociales, junto con el Seminario de Ilusionistas Sociales (UPV/EHU).

COORDINACIÓN: Carmen Pérez y Javier Encina (ilusionismosocial@gmail.com)

Material para empezar a leer antes de estas jornadas (pdf):
http://ilusionismosocial.org/pluginfile.php/1268/mod_resource/content/1/desempoderamientocomunitario.pdf

Estas jornadas pueden ser complementadas con una formación más amplia online en formato curso, y obtener una certificación de 50 horas formativas, trabajando los siguientes temas:
  • 1ª semana: 24 al 30 de octubre de 2016: Introducción a las formas de Poder
  • 2ª semana: 31 de octubre al 6 de noviembre de 2016: El desempoderamiento
  • 3ª semana: 7 al 13 de noviembre de 2016: Experiencias de participación con y desde la gente
  • 4ª semana: 14 al 20 de noviembre de 2016: Nueve cuestiones para trabajar las culturas populares como formas de hacer/pensar/sentir I
  • 5ª semana: 21 al 27 de noviembre de 2016: Nueve cuestiones para trabajar las culturas populares como formas de hacer/pensar/sentir II
  • 6ª semana: 28 de noviembre al 4 de diciembre de 2016: Hacia una sociedad convivencial
  • 7ª semana: 12 al 18 de diciembre de 2016: El desempoderamiento científico

La formacción online será en la plataforma: http://ilusionismosocial.org/
Coordinador@s de la formación online: Javier ENCINA y Ainhoa EZEIZA

Más información sobre los cursos: http://www.ehu.eus/es/web/ism/formazioa

sábado, 21 de mayo de 2016

Historia de un cazador. Jesús IBAÑEZ, Por una sociología de la vida cotidiana

Estos días nos hemos acordado de un texto de Jesús Ibañez, de su libro Por una sociología de la vida cotidiana (1994, Ed. Siglo XXI) que hemos querido traer aquí para seguir reflexionando sobre las diferentes caras (y las caras sin rostro) del Poder y sobre el desempoderamiento.


HISTORIA DE UN CAZADOR

La especie humana es un producto de caza. Moscovici ha puesto de manifiesto el papel de la caza en el proceso de hominización: la forma del cuerpo humano y las instituciones de la sociedad humana son producto de la adaptación de los primates prehomínicos a la actividad cazadora.

En una primera etapa la caza es una simple captura: los hombres van agotando la reserva de especies animales que encuentran en su entorno -para comer su carne, vestirse con su piel, hacer herramientas con sus huesos o aprovechar su fuerza de trabajo- y cambiando de entorno a medida que la reserva se agota. Es una actividad muy aleatoria: su éxito depende del azar de la presencia y del azar de la captura, de la presa.
En una segunda etapa (Engels llamó a la anterior «salvajismo» y a esta «barbarie») la captura se dobla con la crianza: otras especies son domesticadas, producidas y reproducidas en condiciones tales que no puedan evitar su destino de presas (eliminando el azar de la caza: siempre presentes, siempre disponibles). Relación de propiedad con el entorno: las cosas siempre cerca, a mano.

Con la propiedad termina el «salvajismo» y la «barbarie» (la prehistoria) y empieza la "historia"; o la historia natural se hace social, política. Los hombres se "civilizan": se asientan en ciudades, entornos apropiados que pretenden ser permanentes. Se amplía el repertorio de especies cazables: la especie humana será en adelante la presa privilegiada (la caza de azar de la guerra se hace sistemática). Es la lucha de clases, motor de la Historia. La antropofagia (antes confinada a ocasiones singulares como comportamiento ritual y simbólico) se hace técnica y cotidiana. Una parte de la especie -la parte o clase dominante- vivirá de la caza de la otra parte.


A lo largo de este proceso (cuando el objeto de la caza -la presa- era exterior, pero también cuando es interior a la especie humana) persiste la separación entre el cazador -el predador- y la presa, entre el dominante y el dominado. Se está a uno o a otro lado de la barrera. Con la sociedad de consumo, la barrera se difumina o se interioriza. Todos somos a la vez cazadores y cazados. O, mejor dicho, todos somos cazadores verosímiles y verdaderos cazados. Somos cazados mientras creemos que estamos cazando. Consumimos signos de consumo a cambio de conformarnos con el poder: poder que ya no es de unos sobre otros, sino una máquina impersonal que se abate sobre todos (unos consumen signos de poder mientras otros consumen signos de consumo). Ya no cabe el enfrentamiento con un poder que no tiene rostro; intentar enfrentarse a él es entrar en su terreno -perder el rostro: pactar-.

Extraído del capítulo I: La caza del consumidor (pp. 3-4). Para leer más:
https://es.scribd.com/doc/69242073/Ibanez-Jesus-Por-una-sociologia-de-la-vida-cotidiana

jueves, 12 de mayo de 2016

Dejar el Poder de ser Hombre

El antropólogo feminista que renunció al poder de ser hombre, me ha interesado mucho esta entrevista al antropólogo Ritxar Bacete por su cercanía vivencial al desempoderamiento.

He seleccionado tres trozos que pueden darnos una visión de lo que más me une...

“Trabajé en cooperación en Cuba, Guatemala, luego entré en política en el País Vasco… pensaba que el mundo se cambiaba desde las estructuras. Pero me di cuenta de que en realidad tienes que transformarte a ti mismo y a mí la paternidad me cambió”. Conecta  perfectamente con la idea que trabajamos en el ilusionismo social y el desempoderamiento; que la transformación no viene de la mano de la estructura sino que se vive en los espacios y tiempos cotidianos.

“El reto de este siglo debe ser el construir un nuevo modelo social más democrático, justo e igualitario y para ello es fundamental que sean cada vez más los hombres dispuestos a cuestionar el modelo tradicional de masculinidad, a renunciar a los privilegios que les pueda aportar el sistema patriarcal, a liberarse de las cargas de una masculinidad mal entendida, y a comprometerse, junto con las mujeres, de forma activa en la consecución de un mundo mejor para todas las personas, que permita incrementar las posibilidades de desarrollo humano”. Esto conecta con el desempoderamiento, hacer dejación de poder hacia abajo (nunca hacia arriba, en este caso hacia el Patriarcado), no dejarse conducir por el Poder y no impregnarse de su lógica...




¿Qué cambia para los hombres, además de la señalada (y conflictiva) pérdida de poder? “Que se pueda construir una masculinidad transformadora. La crianza de la criatura es una oportunidad. Es coger un espacio donde estamos más blandos. Supone relacionarte de manera distinta con el trabajo”. Las cosas tranformadoras normalmente surgen en la unión de hacer/sentir/pensar (nos planteamos desde nuestro trabajo)... De todas maneras esto último me dejó preocupado: ¿nunca podré tener una masculinidad transformadora? ¿tengo que replantearme tener descendencia? sin hijo, ni árbol, ni libro https://www.youtube.com/watch?v=MXdthUlhxzY

Entrevista completa http://elpais.com/elpais/2016/05/09/planeta_futuro/1462812457_321536.html?id_externo_rsoc=TW_CCos 

Algunas de nuestras referencias:

El cuerpo en relación: desempoderamiento, ilusionismo social y culturas populares. Javier ENCINA y Ainhoa EZEIZA

EL ILUSIONISMO SOCIAL. MÁS ALLÁ DE LA ÚLTIMA FRONTERA METODOLÓGICA. Javier Encina y Mª Angeles Avila

DESEMPODERAMIENTO, EDUCACION Y COMPLEJIDAD. Viviendo la construccion de procesos educativos centrifugos. Javier Encina y Ainhoa Ezeiza (coord.)

NI CHICHA NI LIMONÁ: MAZINGUER Z Y AFRODITA A, ENTRE EL HISTERISMO Y LA BARBARIE. Erika Bredy y Javier Encina

domingo, 8 de mayo de 2016

Al diablo con las buenas intenciones - Ivan ILLICH

Quiero traer aquí este discurso de Ivan ILLICH frente al CIASP (Conference on InterAmerican Student Projects) en Cuernavaca, Morelos (México) el 20 de abril de 1968.


Ivan Illich es una de esas personas que ha sido despreciada por la Academia y condenada, no a la invisibilidad (eso tal vez puede venir hasta bien en algunos casos), sino que es despreciada sistemáticamente e insultada con valoraciones más que parciales de fragmentos descontextualizados de su obra

Ayer estuve leyendo su discurso "Al diablo con las buenas intenciones", algo que aún no había leído y me impactó en muchos sentidos. De alguna manera estaba defendiendo el desempoderamiento científico y comunitario, aunque no le diera ese nombre, y lo estaba haciendo con la importancia que merece cuando se vive en un lugar en el que la vida y la muerte están entrelazadas, donde las multinacionales y los grandes narcos tienen a sus sicarios para poner tremendamente difícil vivir en armonía con el entorno social y natural. Desde los despachos universitarios no se siente el mal generado por muchas de nuestras propuestas, teorizaciones y evaluaciones, nuestros proyectos de investigación y de cooperación al desarrollo.

Mientras iba leyendo el discurso, me puse a imaginar... ¿cómo sacó Ivan el coraje de decir todo esto de seguido, sabiendo que se estaba enfrentando a la audiencia? ¿Cómo sonaría su voz? ¿Qué cara iría poniendo la gente que lo estaba escuchando? ¿Habría habido aplausos al final? ¿Alguien preguntaría algo cuando terminó la exposición?... Desgraciadamente, no estamos habituad@s en nuestros congresos a escuchar discrepancias, nada más que matices, un quitadeaquí, un ponmásdeestoporacá... Por eso, este discurso me ha conmovido en el fondo y en la forma, en el contexto donde lo dio y por su actualidad, aunque él lo leyese en 1968. Y es que Ivan Illich fue un visionario en tantos aspectos de la vida que impresiona.




PARA IR AL POST COMPLETO


A finales de 2015, la casita donde vivió Ivan Illich en la subida empedrada a Los Ramos (Ocotepec), una comunidad oficialmente dentro de la ciudad de Cuernavaca (Moerlos, México), pero que tiene sus propias normas comunitarias, autogestionadas colectivamente por l@s comuner@s.